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Llamémosle Paul [Naschy]

Lectura de 3 min.

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A Jacinto Molina en Sitges le llamamos Paul Naschy. Bajo este nombre (es decir, el de unos grandes tótems del fantaterror) otorgamos cada edición uno de los Premios más importantes de nuestro palmarés. Invocando su recuerdo, asalta nuestra memoria un tropel de títulos donde abundan las posesiones, las brujas, los criminales sanguinarios y, por supuesto, los hombres lobo. Un ejército de criaturas de la noche para acompañarnos, por siempre jamás, en esas horas en las que es imposible pegar el ojo.

 

Aprovechando el estreno en salas de Llámame Paul, de Víctor Matellano (después de su paso por la 57ª edición de nuestro Festival), contactamos con su director... y abusamos de su amabilidad y pasión cinéfila para que nos ayude a poner un poco de orden en una de las filmografías más fecundas de nuestra cinematografía. El reto como prescriptor es fácil de explicar (básicamente, primero elegir un título representativo para cada uno de los infitos roles adoptados por Naschy en el seno de la industria fílmica; depsués, seleccionar momentos clave en la vida de dicho artista), pero como ya hemos dicho, puede complicarse debido a la ingente cantidad de trabajos en el curriculum de tan portentoso objeto de estudio.

 

Por suerte, estamos en manos de uno de los grandes connaisseurs en la materia. Así pues, sólo queda localizar agenda y bolígrafo, porque después de este breve pero intenso encuentro, se vienen muchos deberes:

 

Reivindica una película de Paul Naschy como…

Actor

Exorcismo. Paul Naschy es aquí el Padre Adrián, un exorcista. Y en este caso, el actor se enfrenta a un papel nada monstruoso y del lado del bien, algo inusual en Naschy. Una propuesta que Paul aprovecha componiendo una interpretación con contención y mucha fuerza a la vez, en una historia de momentos memorables.

 

Director

El huerto del Francés. No solo me parece una de las mejores películas de Paul Naschy, sino también, uno de los mejores docudramas del cine español. Las andanzas de un Psycho Killer nacional, y su compinche, tal Burke y Hare patrios, narradas con pulso dramático e imágenes propias de los cuadros de Romero de Torres y Gutiérrez Solana. 

 

Guionista

Rojo sangre. Un muy interesante guion para una película que, junto a El aullido del diablo, supone una declaración de principios de Molina/Naschy sobre sus vivencias en la profesión cinematográficas, y reflexión de cómo se mueve la industria. Tomando como elemento central el mito de Fausto, se permite presentar una cínica y sangrante parodia de los premios Goya, aquí la gala de las estatuillas del Murillo.



Productor

La bestia y la espada mágica. Cuando Naschy se decide a producir sus películas, les dota de todos los medios necesarios, especialmente a nivel de ambientación, para que estuviesen cargadas de dignidad y rigurosidad. En esta fantasía aventurera, monta rodaje en Japón, para una combinación de elementos propios del ciclo artúrico con la cultura tradicional japonesa. 

 

Un momento que defina a Paul Naschy como profesional

Llorar de rabia en el rodaje de La furia del hombre lobo, cuando veía que se destrozaba el guion y su personaje. Siempre se tomó muy en serio su trabajo, y el fantástico era para él, religión. 

 

Un momento que defina a Paul Naschy como persona
Respecto a los compañeros de profesión, cuando era productor, las ocasiones en que contrató a profesionales que se encontraban en momentos de necesidad. Y respecto al público, la generosidad y emoción con la que acogió a todo el que se acercaba en la última ocasión en que visitó el festival de Sitges. 

 

Un momento personal de Víctor Matellano con Paul Naschy

Dos licantrópicos. Cuando era yo jovencito, el placerazo de ver sus películas con él, sentados en el salón de su casa, y especialmente El retorno del hombre lobo. Y el momentazo de ser testigo de la sesión de maquillaje en el rodaje de Licántropo: cuando se miró al espejo y gruñó, ya era el hombre lobo. 

 

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